La primera experiencia literaria de Andrés Martínez vino a los nueve años, cuando movido por su ansia de editar su propia publicación, recortó las revistas del corazón de su hermana, para pegarlas a continuación en una libreta y rehacerlas adjuntando sus propias notas. Aquella aventura no llegó a buen puerto. En 1995 y ya de manera más profesional, cumplió su sueño de escribir fundando el fanzine Zombi. Allí reseñó conciertos y discos, escribió
artículos y entrevistó a docenas de artistas nacionales e internacionales. En 1998, comienza su colaboración con la revista Rocksound. Esta colaboración continúa en la actualidad, aunque a partir de 2005 el nombre pasó a ser Rockzone.