Rania nació en la ciudad argelina de Tipaza, donde el susurro del mar y las ruinas romanas le enseñaron que toda piedra encierra una historia. Creció entre idiomas y ritmos diferentes —el bereber y el árabe — que forjaron su identidad. Estudió Filología Hispánica y Traducción en Argel, más tarde Estudios Hispánicos en Cádiz, donde el idioma de Cervantes dejó de ser una materia académica para convertirse en una morada. Rania, escribe como quien respira: desde la memoria, la ausencia y la reconstrucción. Argelina de cuna, hispanista por vocación, escritora por destino.